Podría definir ese sentimiento como tristeza, pero se escapa entre mis dedos y no la puedo encontrar, la turra se escondió atrás de la taza de café. Cuesta a veces ver lo que uno tiene enfrente de los ojos, porque uno siempre se hace la cabeza y termina desdoblado como una hoja pisada y vieja. Después de terminar el café, leo un poco el diario en la parte de deportes porque siempre me atrajo el tenis, y el diario Clarín generalmente le dedica sus buenas páginas a ese tema tan particular. Me levanto de mi silla y veo a mi soledad esperándome en el altar, la veo sonriente y sin apuros, la veo morderme los labios cada vez que quiero intentar llamar por teléfono a una posible conquista que difícilmente podría conquistar...
Narciso Humilde

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